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Cómo aprender a perder en el fútbol: el miedo al fracaso

Cómo aprender a perder en el fútbol: el miedo al fracaso
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¿Cómo aprender a perder en el fútbol? La ambición principal en el fútbol es marcar más goles que el rival: ¡todos queremos ganar! Así que cuando dos equipos se enfrentan, necesariamente habrá uno decepcionado (excluyamos el sorteo). Así que mejor que lo digas ahora mismo, perderás (como diría Aimé Jacquet) y te acostumbrarás, pero ¿es tan fácil y, sobre todo, qué es lo que tienes que conseguir con esta derrota?

¿Qué es un fracaso?

Con demasiada frecuencia se considera al entrenador como la persona responsable de una derrota, de una victoria. Él es el que debe liderar al equipo para ganar el juego. Sin embargo, está reduciendo su función y también dándole demasiada importancia. Porque no puede garantizar por sí solo una victoria! Nunca un entrenador puede decir con gran certeza: ¡ganaremos!

El entrenador está ahí para tratar de poner en práctica un cierto número de condiciones, parámetros que conducen a la victoria del equipo. Un gran número de cosas harán que el equipo gane o pierda:

  • Estado formal del tutor
  • Concentración y confianza del delantero
  • Pronóstico del tiempo
  • Eficacia del oponente
  • Contabilización de salida……………………………………………………………………….

En dos breves párrafos ya he logrado disipar el mito del entrenador responsable en todo momento de la victoria o la derrota. Lo que se puede transponer a cada jugador de un equipo.

Con demasiada frecuencia, vemos que las derrotas se reducen al fracaso de uno u otro jugador.

Lo que quiero que entiendan es que persistir en ver sólo la necesidad del éxito a veces puede tener efectos contraproducentes. Los jugadores (como el entrenador) pueden fracasar y perder la confianza porque el trabajo se reduce a su resultado y te hace olvidar que es el resultado de un largo proceso de aprendizaje y experiencia.

Aprender del fracaso

Vale, perdiste, es triste y molesto para el ranking. La ola de reflexión post-trauma se pone en marcha:” y si tuviera… y si y si” Es demasiado tarde se hace se graba. Ahora debemos comprender la importancia de este fracaso.

Y sobre todo, entender qué fue lo que llevó a este fracaso. Porque no se trata de algo breve, sino de una construcción a partir de varios elementos. Y así la victoria tiene el mismo proceso. ¿Y sabes qué más? En el proceso de la victoria encontrarás el fracaso allí.

Experimentar avances en cualquier proceso de aprendizaje. Lo hago, fallo, lo intento de nuevo de forma diferente, etc…. hasta que encuentro la solución. Si en un caso concreto: lo intento, me rindo y bueno, no avanzo. Así que si la derrota lleva a la frustración y a la falta de un cambio de comportamiento sobre el terreno de juego como única reacción, no habrá servido de nada. Si un fallo no lleva al jugador a decirse a sí mismo: “Vale, me he perdido a mí mismo, pero si vuelvo a encontrarme con esta situación en particular, lo intentaré”. “Allí has ganado porque crearás un jugador sereno que aprenderá de todas las situaciones y que se atreverá.

Efecto de la presión antifallos

A menudo no tienes que perder, no tienes que perder el balón, no tienes que marcar goles.

Las consecuencias psicológicas son, por lo tanto, que el jugador tiene miedo de cometer errores, de cometer errores, para que pueda ver a su entrenador como un dictador del éxito. Se petrifica y ya no lo intenta. Termina escondiéndose durante los partidos, entrenando, simplemente se estanca. Pero si es culpable de no intentarlo, ¿quién es más culpable de no permitir que cometa errores?

¡Él es el entrenador!

Por ejemplo, un portero que conoce un partido difícil, que sufre la ira de su entrenador y de sus compañeros de equipo porque 3 puntos perdidos es demasiado. A partir de entonces, en la perspectiva de dejar de ser responsable de este fracaso, puede esconderse en el entrenamiento, estar ausente o lesionarse a sí mismo. Una lesión real pero provocada por un problema psicológico. Un ser malvado ligado a la presión.

Mientras que si hubiera desdramatizado esta situación de fracaso con la ambición de ser mejor, a partir de su error se habría encontrado en un proceso positivo. Allí gana confianza porque olvida el miedo centrándose en pequeños elementos tranquilizadores. Puede enfrentarse a una situación de fracaso durante el entrenamiento, revivirla y así corregir la situación:

  • Posicionamiento
  • Velocidad de salida
  • Orientación del cuerpo
  • Posicionamiento de la mano
  • Etc.
Al darle las llaves o descubrirlas sin presión, el jugador disfrutará entendiendo los mecanismos del éxito y aprendiendo a jugar al fútbol.

Los padres también deben confrontar esta reflexión y su visión del fracaso. Deben cambiar su comportamiento, especialmente en las categorías de jóvenes.

El fracaso es omnipresente en el fútbol, pero muy a menudo se ve como algo intolerable y, por lo tanto, insoportable. Sin embargo, si lo miras más de cerca y con más calma, deberías verlo como un excelente apoyo para tu éxito futuro. El fútbol, y especialmente en los equipos jóvenes, y más aún en los entrenamientos, debe ser un lugar de fracaso… un lugar donde la gente comete errores y equivocaciones. Y sobre todo sin presión porque el jugador sabrá que no es grave estar equivocado, pero debe ser capaz de darse cuenta de esto y hacer correcciones para cambiar la situación en el próximo partido.

Mickael Jordan:”Perdí 9.000 tiros en mi carrera. Perdí casi 300 partidos. 26 veces, se confió en mí para hacer el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra vez y otra y otra vez en mi vida. Y por eso tuve éxito. »

Me apasiona el fútbol, pero más concretamente la formación futbolística. Durante más de 10 años, he estado aprendiendo, aplicando e intercambiando todo lo que puedo para mejorar constantemente mi enfoque de la gestión de grupos. Con este sitio, me propongo proporcionar tanta información como sea posible a los entrenadores en busca de apoyos para ser más eficaces.